Si hay un director de cine que lleva al borde el que se le vaya la pinza desde el comienzo de su carrera, ése es Michael Gondry, antes con sus guiones compartidos con Charlie Kaufman, al que creo que se le echa de menos, y ahora solo.Se deja ver.
Sobre un plano en negro retumban dos disparos. Suenan cercanos. Le sigue siempre un funeral y la despedida que recitan los compañeros de la mara 18 al pandillero muerto. La realidad del barrio de La Campanera, Soyapanga, El Salvador, violencia porque si.