domingo, 25 de abril de 2010

La virgen de los sicarios (1999), de Barbet Schroeder

La vida no vale un carajo.
Los justicieros siempre usan yamahas.
Es muy fácil ligarse a un niño pistolero, todos son gays.
En Medellín, sacar una pistola y matar a un tipo es un ejercicío común.

Barbet, tío, ¿despediste al director del casting?