Desde que se proyectó un ciclo de Kaurismaki en el festival de cine de Gijón, ya hace unos años, pasó a ser uno de mis directores preferidos. Recupero una peli suya, genial, con un Matti Pellonpää que, como siempre, se sale.Y con ese humor ácido de Kaurismaki, color que resalta del blanco y negro. Imprescindible.

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